Efectos de la covid-19 en Argentina: cayó un 40% la cantidad de prueba de VIH – Exclusivo Suscriptores

Efectos de la covid-19 en Argentina: cayó un 40% la cantidad de prueba de VIH – Exclusivo Suscriptores

En algunas cosas, el VIH y el SARS-CoV-2 se parecen: no hay vacuna, por ejemplo (a pesar de que la de VIH se busca desde hace décadas); como con el co

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En algunas cosas, el VIH y el SARS-CoV-2 se parecen: no hay vacuna, por ejemplo (a pesar de que la de VIH se busca desde hace décadas); como con el coronavirus, una de las claves para detener la pandemia de VIH es el testeo, que permite a quienes se suponen en riesgo conocer su estado (es decir, saber si está infectado o no) y actuar en consecuencia. Tan claro está que es “clave”, que existe el Día Nacional del Test de VIH; se celebró el sábado.

A partir de aquí, los caminos para enfrentar ambos virus se bifurcan (modos de transmisión, posibilidad o no de cura…). Pero, como afirmó la especialista brasilera en Salud Pública Adele Schwartz Benzaken, “la pandemia de covid-19 puede ser una gran oportunidad para lograr cerrar la brecha del acceso a los testeos de VIH”. O sea: pueden volver a encontrarse en las estrategias. Y aquí, el VIH tiene mucho para enseñar.

Baja preocupante

Schwartz Benzaken, que es además directora del Departamento de ITS, VIH / SIDA y Hepatitis Viral del Ministerio de Salud de Brasil y miembro de AHF (Aids Healthcare Foundation), participó de uno de los tantos seminarios web que la Sociedad Argentina de Infectología está ofreciendo durante esta cuarentena, y resaltó que no se pueden dejar de hacer test de VIH durante la pandemia de covid-19.

Sin embargo, un relevamiento llevado a cabo por AHF Argentina muestra que es precisamente lo que está ocurriendo: las pruebas bajaron en nuestro país, en promedio, un 40%, debido fundamentalmente al cierre de muchos centros de testeo rápido y a la baja predisposición de las personas a concurrir a hospitales a conocer su estado serológico. Se trata de una enorme disminución sobre una situación ya baja habitualmente: por temor a saber, falta de percepción de riesgo, miedo a la discriminación o no saber adónde recurrir, entre otros muchos motivos, lograr que le gente se testeara nunca fue sencillo.

Estrategia clave

“El testeo es una de las tres patas de la estrategia de la OMS para acabar con la pandemia de VIH, porque permite diagnóstico oportuno y acceso al tratamiento adecuado; y la adherencia a este permite mantener la carga viral indetecable”, destacó el infectólogo santafesino Miguel Pedrola, director médico para América latina de AHF (Aids Healthcare Foundation). Y, cabe destacar, las personas con VIH con su carga viral indetectable no trasmiten el virus en una relación sexual. Por eso el tratamiento es en sí mismo una forma de prevención. “Indetectable = intransmisible”, dice la ecuación.

“Si dejamos de testear tendremos un crecimiento de las nuevas infecciones (se notifican en Argentina unos 5.800 casos nuevos por año) y de la cantidad de personas que lleguen al estadio de sida”, alertó Schwartz Benzaken, pero no se quedó con las malas noticias: “hay una herramienta -resaltó-; y la tenemos ya funcionando en 77 países del mundo: es el autotest, y permite cumplir con el tan importante distanciamiento social”.

“Hay que mantener los testeos y también las medidas preventivas para covid-19; por eso estoy convencido de que el autotest de VIH puede ser una alternativa en este contexto”, coincidió Pedrola.

Modelos de abordaje

Pero el autotest no es una muy buena opción sólo en este contexto: la experiencia brasilera (que arrancó en 2015) demuestra que el autotest permite alcanzar poblaciones que nunca antes se habían testeado. “Las cifras indican que -más allá de covid-19- permite cerrar la brecha de acceso al diagnóstico y expandir la cobertura”, afirmó Schwartz Benzaken y contó que en Curitiba se intentaron varios modelos de abordaje aprovechando plataformas de internet: una de ellas (y no fue la única) logró, por ejemplo, que en tres años 1.384 jóvenes se testearan por primera vez.

Las plataformas reciben los pedidos (luego de responder un cuestionario) y con las redes sociales se hace el seguimiento. “Nunca hay que olvidar este paso, pues es fundamental apoyar la vinculación con el sistema de salud en caso de resultado positivo”, destacó la experta y contó que otra estrategia es ofrecerles la prueba, para que lleven a sus parejas sexuales y a sus amigos, a quienes sí se acercan a hacérsela. “Así, las personas que sí tienen percepción del riesgo colabora para que alcancemos a los que no viene a testear”, agregó.

“El distanciamiento que se hace necesario es lo que hoy lleva a plantear la necesidad de salir de los centros asistenciales. Pero en manejo de VIH lo sabemos desde hace mucho: hay que buscar la población que, por distintos motivos, no concurre al sistema de salud; los jóvenes, por ejemplo”, señaló. Y podemos sumar otras: trabajadores y trabajadoras sexuales, mujeres trans, personas en situación de alta vulnerabilidad social y económica, personas en situación de consumo de drogas…

El nuestro, por ahora, no es uno de los 77 países “en los que sí”. Pero en AHF Argentina están convencidos de que es muy buen momento para impulsar proyectos “dormidos”. “Hace bastante tiempo por lo menos tres tests importados (dos a base de sangre y uno, de mucosa oral) iniciaron el trámite de registro y esperan la respuesta de la Anmat (ver: “Cómo funcionan”). “Estamos convencidos de que es el momento de reactivar ese trámite para tener disponible esa opción en nuestro país -señaló Pedrola-. Y creo que además Argentina está en condiciones de producir los test necesarios”.

“Es muy importante que en Argentina se disponga cuanto antes del autotesteo, para poder llegar a las diferentes personas que no están accediendo al test de VIH -reclamó Natalia Haag, integrante de AHF y referente nacional adjunta del capítulo Argentina de la Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con VIH (ICW)-. Por supuesto, el test solo no basta. Es crucial que se arme un programa que pueda garantizar la vinculación al sistema de salud en caso de un primer test positivo. El rol de las organizaciones civiles en este punto puede ser clave en el asesoramiento y en el acompañamiento”.

Cómo funcionan: la base es una tira reactiva

El autotest funciona con una gota de sangre (pinchacito en el dedo) o con una suerte de hisopado de la mucosa del interior de la boca, a la l altura de la cara interna de la mejilla”, explica Natalia Haag, de AHF.  Se lo puede comparar con el de la glucemia: se coloca la sangre en la tira, y se espera unos minutos, hasta que la misma tira indica el resultado. “La que se llama ‘de saliva’ (y no lo es) trae el hisopito, con el que se ‘raspa’ la mucosa. Un vez tomada la muestra, se la coloca en un tubo que contiene una solución de contraste. Luego de una media hora aparecerá la indicación. Si da positivo, es indispensable la confirmación en laboratorio.

Período de ventana

Ninguna prueba detecta el VIH inmediatamente después de la infección. Según la prueba el tiempo puede variar un poquito. Pero, para estar seguros del resultado, se recomienda dejar pasar un mes desde la situación de riesgo; esto es, haber tenido relaciones sexuales (anales, orales y vaginales) sin preservativo, o si se este se rompió, salió, deslizó, con una persona cuyo diagnóstico no se conoce. (Fuente: Fundación Huésped)

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