Huracán-San Lorenzo: el Globo gana el clásico por 1 a 0

Huracán-San Lorenzo: el Globo gana el clásico por 1 a 0

Los jugadores de Huracán festejando el gran triunfo ante su gente Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo El futbolista que construyó una respetable

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Los jugadores de Huracán festejando el gran triunfo ante su gente Fuente: LA NACION – Crédito: Daniel Jayo

El futbolista que construyó una respetable trayectoria es capaz de reponerse a una circunstancia adversa. Si demostró condiciones a lo largo del tiempo, un error puntual no lo sepultará, sabrá tomarse revancha.
Lucas Barrios, de 34 años, con un recorrido por el fútbol europeo, sudamericano y un Mundial con Paraguay, había quedado marcado en el clásico ante
San Lorenzo por la Copa de la
Superliga. En abril, en el desquite de la serie, desperdició dos penales, uno en los 90 minutos y otro en la definición. Una noche aciaga, dos fallos influyentes en la eliminación del Globo y en la salida de Antonio Mohamed. Pero ayer, en Parque Patricios fue clave en la victoria por 2-0 sobre el Ciclón y para desatar una fiesta para
Huracán.


Lucas Barrios que recibió un gran centro de Rodrigo Gómez para abrir el marcador de cabeza y establecer el 1 a 0
Lucas Barrios que recibió un gran centro de Rodrigo Gómez para abrir el marcador de cabeza y establecer el 1 a 0 Fuente: LA NACION – Crédito: Mauro Alfieri

Al golpazo anímico le siguió una lesión que lo sacó durante largo tiempo de las canchas. En esta Superliga solo había disputado 20 minutos frente a Argentinos.
Néstor Apuzzo, ese entrenador que es una especie de sanitarista cada vez que el Globo está en emergencia, lo vio bien en la semana, le gustó cómo se había entrenado. Y le dio la titularidad por primera vez en el torneo.

Barrios volvió en un clásico para saldar deudas, para que su última imagen no fuera la de la decepción. Se insertó en este Huracán pujante y vigoroso de Apuzzo. Jugó con el manual del N° 9 y la experiencia de haber transitado tantas canchas. Fue pivote cada vez que lo buscaron por arriba de espaldas al arco. Se juntó para tocar e ir en busca de la descarga. Necesitaba un pie dúctil y punzante que supiera buscarlo. De esa función se encargó Droopy Gómez, dueño de una derecha que despide la pelota con tensión y potencia.

El gol de Barrios que marcó el 1 a 0 para Huracán

Lucas Barrios de cabeza puso el 1 a 0 para Huracán

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Huracán era más que San Lorenzo. Sentía el clásico en el cuerpo, lo disputaba con músculo fuerte y mente decidida. Con esa actitud, el juvenil lateral Ibáñez engulló a Belluschi en un anticipo. La pelota derivó a la derecha, donde estaba Gómez, que sacó un centro combado, una delicia para Barrios, que se elevó entre los centrales de San Lorenzo para cruzar el cabezazo. Todos los compañeros fueron a abrazar al goleador, que hizo un gesto de disculpas a los hinchas y se besó el escudo. Se había redimido, aquella culpa quedaba compensaba por esta virtud. Cambió aquella tristeza por esta satisfacción, dos estados de ánimo muy fluctuantes en el fútbol.

Después de una inactividad de seis meses, el partido se le hizo largo y fue reemplazado a los 24 minutos del segundo tiempo. El clásico seguía marcado por la huella de su cabezazo. “Huracán es mi casa, estoy feliz por esta revancha. La sufrí, pero sabía que la iba a dar vuelta. Agradezco el apoyo del grupo”, dijo Barrios apenas terminó el cotejo.

Si Apuzzo levantó al alicaído Huracán que le dejó Vojvoda,
Juan Antonio Pizzi no consigue armar a San Lorenzo. Ni en nombres -hubo seis cambios después de la goleada sufrida contra Central Córdoba- ni en estilo de juego, una carencia reconocida por el DT rosarino. Ni siquiera el clásico le encendió el espíritu al Ciclón, un equipo tibio, inconexo, aceptándose mediocre e intrascendente. Acentuó todos los males que arrastraba. En esta Superliga ganó partidos sin mayores merecimientos y perdió unos cuantos por ser inferior al rival.

Esta fue la cuarta derrota de San Lorenzo en las últimas cinco fechas. Desvalido en la cancha, afuera tiene que soportar que algunos hinchas vayan a pedir explicaciones en un entrenamiento. Su actualidad está muy lejos de representar una vuela de página al frustrante ciclo de Jorge Almirón. Cambiaron nombres, pero la desorientación se alarga.

Apuzzo transita por el récord mundial de un noveno interinato, más un período en el que estuvo confirmado y luego los malos resultados lo devolvieron a las inferiores. Huracán venía de recibir ocho goles en los últimos dos partidos con Vojvoda. Con Apuzzo, mantiene la valla invicta en cuatro encuentros. Y no es por casualidad: su equipo aprieta líneas para defenderse, va a recuperar cada pelota con determinación y no escatima pierna. Es un equipo duro y no dejó pasar la oportunidad de demostrarlo ante el clásico rival.


Coniglio empuja la pelota al arco para establecer el 2 a 0 que sería definitivo.
Coniglio empuja la pelota al arco para establecer el 2 a 0 que sería definitivo. Fuente: LA NACION – Crédito: Daniel Jayo

Todo lo contrario de San Lorenzo, que en el segundo tiempo ejerció un dominio infructuoso, casi desganado. Oscar Romero reemplazó a Belluschi, que pareció pagar la liviandad con que perdió la pelota en el gol de Huracán, que en la segunda etapa se retrasó en exceso, le dejó regaló la iniciativa al rival y reforzó la contención con cambios defensivos (Bettini por Garro y Calello por Briasco).

Pero está tan derecho Apuzzo, que acertó con la elección que aseguró el triunfo. Coniglio, que estando en el banco había sido amonestado por protestar, fue otro beneficiario de la pegada de Droopy Gómez. Vino el córner para Coniglio, que no alcanzó a conectar el centro, pero la pelota igual le quedó ante la pasividad de todo San Lorenzo y no fue molestado para cruzarla al segundo palo. Con el 2-0, Huracán volvió a ganar un clásico después de cuatro años. Desde aquel 1-0 de 2015 con un tiro libre de Toranzo. Atrás quedaron cinco empates y tres derrotas. Este Huracán que resurgió en la Superliga también cambió su destino en el clásico.

Fernando Coniglio estableció el 2 a 0 para el Globo

Fernando Coniglio anotó el 2 a 0 para el Globo que se quedó con el clásico

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