Kily González: cuando Macri le salvó la carrera, la sorpresa de Gallardo y quién es su amigo ‘leproso’

Kily González: cuando Macri le salvó la carrera, la sorpresa de Gallardo y quién es su amigo ‘leproso’

Kily González, hoy, a los 45 años, en Central Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera ROSARIO.- Carlos Bilardo no quería que el Kily se fuera de B

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Kily González, hoy, a los 45 años, en Central Fuente: LA NACION – Crédito: Marcelo Manera

ROSARIO.-
Carlos Bilardo no quería que
el Kily se fuera de
Boca, pero el presidente sí.
Mauricio Macri lo citó al jugador a su casa. Fueron los González, padre e hijo. “Macri decidió que me tenía que ir de Boca. ¿Por qué? Para que yo no la cague. Boca es Boca, y un tipo como Macri, conocer del ambiente, pensó, ‘este se la pone en cualquier momento’. Si en mi época hubiese habido redes sociales, mi carrera duraba dos meses. Olvidaaaaate, hoy es un peligro y eso también lo hablo con los chicos.
Macri me vendió para cuidarme, y al tiempo se lo agradecí. Con 20 años crees que te las sabés todas, y ahí tuve la suerte de encontrarme con gente que me ayudó. Macri fue uno. Bilardo fue otro, y Passarella, otro. En septiembre de 1996 estaba en España, era jugador de Zaragoza. Si me quedaba, seguramente hubiese tenido más riesgo de cagarla”, confiesa el Kily.

Pero alguien más lo marcó, como ningún otro:
Marcelo Bielsa. Quizás como nadie, el Kily se ha permitido hasta bromear con el entrenador de Leeds. Entre ellos hubo siempre una atmósfera diferente. ‘¿Usted me cagó la adolescencia?’, llegó a decirle el Kily en código de chanza entre
canallas y
leprosos. ‘¡Qué lejos le quedó el barrio!’, lo azuzó Bielsa al Kily mientras se anudaba unos botines multicolores… “Se estableció un vínculo distinto. ¿Pero sabés qué pasa? Bielsa es puro sentimiento, esa es la parte que el resto no conoce. El nunca ha querido descuidar su intimidad, y para afuera se ha mostrado blindado… Pero en el vestuario hasta cantaba con nosotros. Yo tengo hasta hoy una gran relación con él”.


En la selección, y una charla al pie de la cancha con Marcelo Bielsa; escuchan Zanetti, Simeone y Ayala
En la selección, y una charla al pie de la cancha con Marcelo Bielsa; escuchan Zanetti, Simeone y Ayala Fuente: LA NACION – Crédito: Alfredo Sánchez

-¿Hablás con Bielsa?

-Sí, sí. Es una referencia. Levanto el teléfono y lo llamo. Primero, me interesa saber cómo está, y siempre le deseo que le vaya extraordinariamente bien. Hablo de fútbol y hablo también de la vida. Él sacó lo mejor de mí como jugador, y me enseñó cómo hay que manejarse en el fútbol. Y no se trata de ser rebelde o antisistema, no, solo se trata de ser honesto. Y transparente.

-¿Tan lejos está el fútbol de la honestidad que todos destacan ese rasgo de Bielsa, como si él fuese la excepción?

-El jugador de fútbol odia que le mientan. Cuando te mientan, vos ya sabés que ése no es honesto. Y algo se rompe. Y no hablamos de plata, de negocios o de tranza, no, hablo de cuando a vos te mienten. Y eso también es deshonestidad. Él siempre te decía todo. Vos no podés quedar bien con todo el mundo, pero sí ser honesto con todo el mundo. Y ser directo. El jugador de fútbol necesita que le digan las cosas en la cara. Bueno, ese es Bielsa.


Otro festejo de la selección: en la Copa América de Paraguay 1999, frente a Uruguay
Otro festejo de la selección: en la Copa América de Paraguay 1999, frente a Uruguay Fuente: Archivo

-¿Esto no te trajo problemas en Central?

-No, no, no. Yo no puedo mentir. Y mira que yo soy calentón, y mirá que yo a Newell’s no lo quiero. Le quiero ganar hasta a la bolita, yo soy
enfermo de Central y quiero ganarle toda la vida, pero eso no significa que me voy a tirar en contra de la gente de Newell’s faltándoles el respeto. Y menos a un tipo que me ayudó de todas formas, aunque él sea un prócer de Newell’s. Somos el único clásico del país que no se puede jugar, ni un amistoso podemos jugar. Entonces, ¿el equivocado soy yo? ¿Tengo que hablar mal de la gente de Newell’s? No, no. Yo enfrenté y saludé a Sensini y a Gamboa, en la cancha de ellos y en la de Central. No, yo no me confundo.

-Te dirigió Bilardo.

-Un tipo que se anticipó, que vio lo que vendría. Me refiero a hacer hincapié en la polifuncionalidad, en los perfiles cambiados, los cambios de ritmo para ocupar y desocupar espacios… Si mirás México 86, hoy, descubrís a jugadores ocupando posiciones que no eran las suyas auténticas, pero que rindieron de maravillas. Y si vos analizás a los grandes equipos de la actualidad, juegan así. A mí me duele la comparación Menotti-Bilardo…, mejor valoremos a los dos, pero no los enfrentemos. Me gustan los dos, hay que estar preparados para todo tipo de situaciones en la cancha. A veces hay que salir jugando y, a veces hay que tirarla a la mierda.


En Boca 1996, con Carrizo, Navarro Montoya, Gamboa, Fabbri, Basualdo y Maradona; Caniggia, Verón, Tchami y MacAllister, con Bilardo como DT
En Boca 1996, con Carrizo, Navarro Montoya, Gamboa, Fabbri, Basualdo y Maradona; Caniggia, Verón, Tchami y MacAllister, con Bilardo como DT Fuente: Archivo

-Y te enojaste con Pekerman..

-No, no. Me faltó una explicación mejor, me perdí el Mundial de Alemania 2006, el que yo sabía que iba a ser el último de mi vida. Pero nooo, de José jamás voy a hablar mal, es un tipo buena gente. Yo jugué el mejor partido del ciclo de José, contra Brasil en el Monumental; es más, también el partido anterior, ante Ecuador, en la altura, fui el único que repitió los dos partidos. Después me rompí el aductor en el último partido por esas eliminatorias, en Uruguay, a finales de 2005. Y, yo me veí adentro. Pero horas antes de dar la lista, José me llamó a Milán y me dijo que no iba. Qué tristeza; le dije lo que creía, fue la única vez que dejé de tratarlo de usted, pero no lo insulte ni mucho menos. Me dolió, me dolió, pero después lo entendí. Nunca más nos cruzamos, él se fue a Colombia y ahí fue ‘el Diego’.

-Jugaste en la selección con los tres técnicos más respetados del momento: Simeone, Pochettino y Gallardo. ¿Intuías que serían entrenadores?

-Al Cholo sí, ya era un
enfermo; Mauri puede ser, ya lo veías concentrado y muy estudioso. Pero a Marcelo no, a Marcelo no, no lo veía. El Muñeco siempre fue un mediapunta divertido, hinchábamos las bolas todos los días, no estaba pendiente de los detalles. Bueno, a lo mejor lo hacía en su habitación, pero con nosotros no estaba preguntando ‘viste esto, viste al otro’. El Cholo te volvía loco, ‘esto, acá, allá, salimos, respaldamos, cortamos…’ El Flaco Pellegrino lo mismo, el Toto Berizzo también… pero Marcelo, no, no.


Con Alphonse Tchami y Claudio Caniggia, durante su paso por Boca
Con Alphonse Tchami y Claudio Caniggia, durante su paso por Boca Fuente: Archivo

El fumador y la leyenda de los 77 millones de tarjetas rojas

Fumó siempre, desde los 16 años. Tiene 45. Es natural cruzarlo por el
picante barrio La Consolata, en la zona Sur rosarina, porque sus padres nunca se quisieron marchar. Jugó en Newell´s, sí, es verdad, nada de leyendas urbanas. Tenía 7 u 8 y le convirtió un gol a Central para ganarle una final en las Malvinas, el complejo infantil
leproso.
‘Preguntale al boludo de tu hijo qué hizo’, fue el escueto comentario que le hizo papá Alberto a su esposa al llegar a casa. Y después no le habló por tres meses.


Kily González y un festejo con Claudio López, durante la etapa en Valencia, en tiempos de Champions League
Kily González y un festejo con Claudio López, durante la etapa en Valencia, en tiempos de Champions League Fuente: Archivo

Pesa 75 kilos, igual que en sus días como futbolista. Valora el VAR, siempre que lo usen bien, aclara. Y acepta: “A mí el VAR me hubiese echado 77 millones de veces”. Bromea con su apellido, el más repetido del país. “Yo era un ignorante hijo de puta, ni sabía qué era el Real Madrid. Alguna vez hubo un precontrato, me contó mucho tiempo después Fernando Redondo, pero a mí me llamó Diego Armando Maradona a mi casa, me preguntó si quería jugar con él y salí corriendo para la Boca.”, confiesa el Kily. Genuino.

Jugó con Figo, Cannavaro, Vieri, Recoba, Edgard Davis, Deschamps, Cañizares, Stankovic, Morientes… “Cuando te encontrás con este tipo de jugadores, vos tenés la obligación de estar a la altura. Era un desafío enorme para mí, y después ganarme un puesto y mantenerlo. Yo fui un gran jugador de equipo, nunca un
distinto. Me adaptaba a los compañeros que tenía al lado y era compatible para las mínimas sociedades. Yo tenía que estar perfecto físicamente para estar a la altura de los que realmente jugaban bien”, cuenta. Se enfrentó con Zidane, Roberto Carlos, Cafú, Raúl, Guardiola, Ronaldo, Rivaldo, Bergkamp, Kaká, Beckham, Owens… “Competí con una de las generaciones más ricas de la historia”, lanza. Y casi no tiene camisetas: “No las pedía, me daba vergüenza. O tenía miedo que me dijeran que no”. Jugó 11 años en Europa, hasta que el corazón canalla le pidió retornar al Gigante de Arroyito.


Los días en Valencia: aquí, con el Piojo López, Gaizka Mendieta Mauricio Pellegrino, Santi Cañizares
Los días en Valencia: aquí, con el Piojo López, Gaizka Mendieta Mauricio Pellegrino, Santi Cañizares Fuente: Archivo

Desde la desesperación del exfutbolista, evaluó volver a los 40, en Crucero del Norte. Alguna vez pudo jugar en el Arsenal de Pirès que dirigía Arsène Wenger, e íntimamente se reprocha no haber aceptado. También estuvo a un paso de Atlético de Madrid, pero se inclinó por el Valencia de Cúper, el Piojo López, Pellegrino, Aimar y Ayala. No usa redes sociales y siente a Juan Sebastián Verón como a un hermano. Ahora disfruta de sus tres hijos, Luciano (16 años), Paula (15) y Lucas, de 8, que nació justo el día que lo echaron al Kily de Rosario Central. Deportivamente… la fecha más triste de su vida.

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