“Ya no sirve hablar en términos de macrismo o kirchnerismo”

“Ya no sirve hablar en términos de macrismo o kirchnerismo”

En su opinión, la grieta dura ya no existe. Y eso está demostrado con el comportamiento que se observa en Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirch

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En su opinión, la grieta dura ya no existe. Y eso está en el comportamiento que se observa en Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner . Hasta el punto de vista, que Sergio Berensztein , el analista político, sostiene que usted puede hablar en términos de la “posgrieta”. El presidente de la nación eligió a un peronista para que lo acompañe en la fórmula. La senadora, a su vez, abandonó el enfrentamiento y cedió lugares para que un negociador encabezara la fórmula que ella también integra. En una entrevista concedida a LA GACETA, Berensztein señala, además, que la oferta electoral para el PASO y para las presidenciales de octubre es tan amplia que “la paleta de matrices ideológicas muy amplias a los argentinos”.

-¿Qué tengas a Macri y elegir a un peronista como compañero de fórmula y qué motivar a Cristina para que cediera poder?

-Hay una autocrítica muy fuerte y significativa para el Presidente de la Nación, para que no se pueda continuar con la dinámica de un gobierno en el entorno político, porque esa es la conducta en su capacidad de transitar por ese mundo político actual. Todo esto se dio en un contexto en el que la polarización se ha convertido en una situación compleja en el que hasta una tercera fuerza se puede capitalizar esa dinámica. Entonces, el Gobierno nacional reacciona a la designación de Cristina a la fórmula Fernández de posgrieta con una alianza también de posgrieta. Gane quien gane las elecciones, las dos fuerzas, el abandono, las posturas de enfrentamiento y la radicalización y apuntan a los modos y comportamientos propios de la política tradicional, la manera de construir, la curiosidad, impulsando tanto a Cristina como Macri. . Por ejemplo, la senadora construía sobre la base de Unidad Ciudadana, de Unidos y Organizados, de los movimientos sociales y de las fuerzas de la izquierda en contra del aparato peronista. Y Macri, a su vez, lo hizo en contra de lo tradicional, de la rosca, de los Monzó.

-¿Y qué pasó?

-Cristina Fernández termina por designar al candidato más crítico y diferente a la radicalización que le ha sido impuesto a su gestión, como Alberto Fernández , y Macri, a su vez, opta por uno de los exponentes más tradicionales de la rosa: el senador peronista Miguel Pichetto Que, en suma, es un (Emilio) Monzó a la enésima potencia. Esto representa un giro pragmático en ambos y el abandono de posturas principales que confluyen en lo que se denomina un derecho del centro que venía siendo personalizada por Roberto Lavagna y por Juan Manuel Urtubey . Hoy en día, las fuerzas se parecen a la centroderecha y la centroizquierda, a la chilena. Y esto le puede dar a la política argentina una dinámica de estabilidad y de previsión hacia el futuro que, hasta hace poco tiempo, era impensado.

-¿Cómo se puede interpretar la reacción de los mercados luego de que Macri se decide por Pichetto como compañero de fórmula?

-Lo que en realidad valora el mercado es el gesto de autocrítica y de previsibilidad y eclecticismo de Macri. Eso es más importante ahora. No es algo menor porque el mercado se ve más allá de las elecciones. Pichetto no es una persona que tenga gran arrastre en la opinión pública y realmente mueva masas. Pero Alberto Fernández tampoco tiene esa impronta. Son señales de moderación de Cristina y del propio Macri. No tiene que ver con lo electoral, sino que puede implicar para después de las elecciones. Alberto Fernández posibilita un espacio de diálogo y de consensos. Pichetto, a su vez, genera gestos de gobernabilidad y buen vínculo con los gobernadores de las provincias.

-¿Cómo participar a los gobernadores en este proceso?

-Estamos en otra etapa; ya no sirve para mirar en términos de macrismo y de kirchnerismo. Esta última fuerza hoy es el partido justicialista, con lo que ese partido retoma protagonismo. Cristina es parte de eso, pero no el todo. El nombre del espacio es muy significativo. Allí estaba la senadora, Sergio Massa , Alberto Fernández, el propio Juan Manzur y los sindicalistas que estaban poco pegados a Lavagna. Si ganan las elecciones, la apertura será mayor. Entonces ya no es el partido de Cristina, sino Cristina dentro del partido. Eso no es una diferencia menor. Ella cede la pelea por la Presidencia sabiendo que esa presidencia es fundamental como institución en la Argentina.

-¿Cree que el radicalismo cedió todo tipo de protagonismo?

-No. For nothing. No sólo no pasó eso, sino que es la fuerza que más hizo para que Pichetto integrara la fórmula con Macri. Hay que pensar, por mencionar algunos, en la figura de Ernesto Sanz en ese proceso de construcción diferente.

-A partir de este nuevo escenario, ¿se pueden proyectar resultados?

-Hay que esperar a ver cómo reacciona la opinión pública. No se han aventurado a cambiar. Hoy hay siete frentes electorales, con dos coaliciones muy importantes. Está Juntos por el Cambio, también Frente de Todos, Consenso Federal, dos alianzas de extrema izquierda y dos de la derecha. Si mirás todo eso, en conjunto podemos decir que representamos la diversidad de voces y matrices de la sociedad argentina. Hay dos fuerzas que dominan. ¿Tienes que haber sorpresas? No hay que descartarlas; Hay que ver cómo reacciona la opinión pública. Hay para todos los gustos y esto es lo raro.

-¿Por qué?

-Porque la oferta política le ha dado a la sociedad argentina una paleta de opciones y matrices para todo el mundo, este tipo más o menos me representa.

-¿Está construyendo otra forma de hacer política?

-Los dos elementos más importantes de las elecciones que vienen a lo que no pasó en la Argentina. No tuvimos “Bolsonaros”, a pesar de que sólo 30 y pico de entregar. No hay ningún acto que reivindique el liderazgo intersistémico. No hay ( Donald ) Trump , ni Podemos. Lo segundo es que no hay candidatos que puedan considerar cisnes negros. Ni Marcelo Tinelli ni Facundo Manes han asumido papeles protagónicos, como muchos pensaban. El liderazgo es de los políticos tradicionales y no hay forasteros.

-¿Qué sería lo aconsejable que pasara en la Argentina?

-Que se fortalezca la democracia y la respuesta a la demanda de la ciudadanía. También hay un plan estratégico de desarrollo entre las distintas fuerzas, un consenso de las políticas del Estado, la moderación y el pragmatismo. Hay roles de significación para llegar a un verdadero acuerdo. Hace mucho que no hay un rol preponderante en la Argentina.

La competitividad

La decisión más acertada

En un relevamiento realizado por la consultora D’Alessio Irol-Berensztein entre 500 personas, el 48% lo hizo acertadamente que Mauricio Macri le ofreció la candidatura de Miguel Ángel Pichetto, mientras que el 45% se manifestó en el mismo sentido a la postulación de Alberto Fernández para encabezar la fórmula junto a Cristina Fernández de Kirchner. Entre quienes votaron a Cambiemos, el 81% vio positivo que se sumó al senador justicialista en el espacio y el 11% respaldó la fórmula Fernández-Fernández. De quienes sufragaron un favor del FpV, el 80% apoyó la candidatura de Fernández y el 13% acertado lo de Pichetto.

Rendimiento

¿Cuál es el efecto neto?

En el mismo relevamiento realizado por la consultora D’Alessio Irol-Berensztein, se les consultó a los participantes del sondeo cómo influir en la inclusión de Pichetto en su decisión de votar a Macri. Del total, el 16% dijo que incrementó las ganas de votar; el 30% que no cambia; el 9% que disminuye sus ganas; El 44% que no iba a votar de todas maneras; y el 1% que no sabe. De quienes votaron Cambios, el 26% dijo que se había rediseñado el Macri; y el 50% que iba a votar igual. De quienes votaron al FpV, el 7% dijo que aumenta sus ganas de votarlo; el 8% que lo iba a votar igual; El 7% de sus ganas de votarlo; y que el 78% que no iba a votar.

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